lunes, 18 de abril de 2011

ahora ahora ahora, el vacío lo siento justo en mi panza, tengo hambre y son las 2.05 de la noche, sigo pensando que no es normal que tenga hambre todo el tiempo. Voy a dejar de caminar para empezar a rodar. Me voy a convertir en una súper bola de grasa, de esas que te da asco mirar, de esas que hace que te invada unas repugnantes ganas de vomitar. Pero soy feliz comiendo,  lo disfruto. Así que eso contrarresta mi complejo de " tengo rollos por todos lados" "tengo flotadores". Pero bien.

Me siento neutra, en realidad, mi rostro muestra una cierta sensación de "mi vida es totalmente adormecedora" pero estoy feliz, hay algo que me da motivos para sonreír ¿Sera el amor que nuevamente se asoma en mi vida? ¿quien chota es el que tuvo el tupé de hacerlo? la gran concha de mi madre. Cuando me de cuenta, ya voy a estar sumergida en un mar de sentimientos amorosos que no van a ser correspondidos por supuesto, osea fíjense a quien están leyendo la futura bola de fraile. Esas cosas como ¿me va a dar bola? son muy obvias, esta claramente dicho en el primer párrafo. Volviendo al tema de las abundante ganas de vomitar que la gente puede tener al mirarme, se intensifican cuando yo hago un movimiento similar al de bailar. No creo que sea algo, maravilloso, portentoso, ver tanta grasa haciendo el efecto de agua, como la del mar ¿viste? las onditas que quedan en el agua.
Ya que estamos, debe ser abrumador ese echo del intento de "baile", pero creo ese sentimiento lo sobre pasa la preocupación. Si vos me ves con mis amigas, realmente te preocupas por mi, por mi salud mental. Es como que mi mente se atrofiara (momentáneamente) de tal manera que uno llega a pensar a esta chica definitivamente hay que internarla pero, yo no sufro mi locura, de hecho la disfruto a cada momento.


Tratando de tirar mi autoestima desde un avión sin paracaídas (por cierto, sin efecto alguno) me retiro a seguir estudiando Psicología.

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