Parte I
Habitación desordenada, cenicero en la mesa de luz, atado de cigarrillos a mano al igual que el celular sonando el despertador, rubia de pelo corto, delgada, alta, sensual en cualquier posición, durmiendo boca abajo en mini short, y top deportivo, destapada a causa del calor sufrido durante la noche.
Frunciendo las cejas, gesto de molestia al escuchar ese despertador inaudible, estira la mano dejándolo caer por su propio peso sobre el celular para poder agarrarlo, abrirlo y apagar ese molesto sonido. Se gira sobre si misma en la cama ubicándose boca arriba, con ambas manos refriega su cara, acaricia su pelo y deja caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo, con un total fastidio provocado por el calor.
Finalmente decide levantarse después de 2 minutos mirando como el ventilador de techo gira a toda velocidad. Se sienta al borde de la cama, totalmente desarmada y es ahí donde se da cuenta que tuvo una mala noche de sueños y mucho calor, con el mismo desgano que anteriormente tomo su celular para apagar la alarma tomo el atado de cigarrillos y encendió uno, y luego se levantó. Se dirigió a la cocina, encendió la cafetera, no sin antes colocar el café molido en el filtro. Una vez echo eso, abrió la ventana de la cocina sobre la mesada donde el sol de la mañana daba de lleno, se sentó como chinito sobre la mesada, mirando para la ventana, le encantaba disfrutar de un cigarrillo con el sol de la mañana en la cara. Al mismo tiempo que terminaba el café, ella terminaba su primer cigarrillo del día, según ella, el mejor. Se bajo de la mesada, se sirvió café en esa tasa de todos los días con la medida justa para la cafeína necesaria para andar bien durante la mañana. Con la tasa tomada con las 5 yemas de la mano derecha se dirigió al baño. Hizo sus necesidades, tomó un sorbo de café, abrió las manijillas de la ducha, tomó otro sorbo de café y se miró en el espejo, y sonrió al encontrarse de vuelta con ella al mirar ese corte de pelo, luego miro su sonrisa, y al instante de verla, ésa se borro, hizo una pequeña mueca con decepción en sus ojos, y se desvistió, tomó otro sorbo de café y se metió en la ducha.
Habitación desordenada, cenicero en la mesa de luz, atado de cigarrillos a mano al igual que el celular sonando el despertador, rubia de pelo corto, delgada, alta, sensual en cualquier posición, durmiendo boca abajo en mini short, y top deportivo, destapada a causa del calor sufrido durante la noche.
Frunciendo las cejas, gesto de molestia al escuchar ese despertador inaudible, estira la mano dejándolo caer por su propio peso sobre el celular para poder agarrarlo, abrirlo y apagar ese molesto sonido. Se gira sobre si misma en la cama ubicándose boca arriba, con ambas manos refriega su cara, acaricia su pelo y deja caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo, con un total fastidio provocado por el calor.
Finalmente decide levantarse después de 2 minutos mirando como el ventilador de techo gira a toda velocidad. Se sienta al borde de la cama, totalmente desarmada y es ahí donde se da cuenta que tuvo una mala noche de sueños y mucho calor, con el mismo desgano que anteriormente tomo su celular para apagar la alarma tomo el atado de cigarrillos y encendió uno, y luego se levantó. Se dirigió a la cocina, encendió la cafetera, no sin antes colocar el café molido en el filtro. Una vez echo eso, abrió la ventana de la cocina sobre la mesada donde el sol de la mañana daba de lleno, se sentó como chinito sobre la mesada, mirando para la ventana, le encantaba disfrutar de un cigarrillo con el sol de la mañana en la cara. Al mismo tiempo que terminaba el café, ella terminaba su primer cigarrillo del día, según ella, el mejor. Se bajo de la mesada, se sirvió café en esa tasa de todos los días con la medida justa para la cafeína necesaria para andar bien durante la mañana. Con la tasa tomada con las 5 yemas de la mano derecha se dirigió al baño. Hizo sus necesidades, tomó un sorbo de café, abrió las manijillas de la ducha, tomó otro sorbo de café y se miró en el espejo, y sonrió al encontrarse de vuelta con ella al mirar ese corte de pelo, luego miro su sonrisa, y al instante de verla, ésa se borro, hizo una pequeña mueca con decepción en sus ojos, y se desvistió, tomó otro sorbo de café y se metió en la ducha.
Tal vez tardo mucho tiempo tomando esa ducha rápida para ella, y cuando tomo un poco de café casi lo escupe por estar frío. Con una toalla envolviendo su cuerpo y la taza de café en sus manos de la misma manera que la había llevado al baño, la dejo de paso en la cocina. Y tocaron timbre, atendió por el portero, pegunto quien es con la voz ronca, ya que aun no había salido palabra alguna de su boca, dio paso con un botón al lado del portero y fue a la puerta principal, luego de colgar.
Abrió la puerta, y se encontró con el hombre de su vida al cual saludo con un gran abrazo, con el riesgo de que esa toalla que cubría su hermoso cuerpo cayera al piso, y así fue, cuando su abrazo termino la toalla cayo al piso, y nada hizo para cubrirse devuelta.
- ay querida podes taparte que te pueden ver – desesperado y cerrando la puerta con rapidez para que nadie la vea.
Abrió la puerta, y se encontró con el hombre de su vida al cual saludo con un gran abrazo, con el riesgo de que esa toalla que cubría su hermoso cuerpo cayera al piso, y así fue, cuando su abrazo termino la toalla cayo al piso, y nada hizo para cubrirse devuelta.
- ay querida podes taparte que te pueden ver – desesperado y cerrando la puerta con rapidez para que nadie la vea.
- solo estas vos – mirándolo aun con cara de dormida, y una pequeña sonrisa.
- Entonces tapate que no quiero verte, yo- moviendo la cabeza donde sus ojos no pudieran captar el cuerpo de esa mujer, desnudo.
- No importa, vení acompañame a cambiar. – caminando nuevamente para la habitación.
- Que hermoso cuerpo que tiene – dijo ese hombre sin que ella lo pudiera escuchar, un simple acto fallido.
Los dos en la habitación, semi recostado en la cama mirando a tal mujer, aun desnuda porque no se decidía que conjunto de ropa interior ponerse.
- Ya te dije, no provocas nada en mí.
- Me encanta provocarte a vos- dándose vuelta ya que estaba de espalda. Fue hacia él, apoyo una de sus manos en la rodilla de su victima, y con el dedo índice de la otra acaricio el labio inferior de él, acercando su boca a la de él y mirándolo a los ojos, tratando de ser lo mas sensual posible- me encanta poder provocarte.- alejándose de golpe, y riendo de la cara de estupefacción de su reciente victima de su seducción.
CONTINUARÁ ...
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